domingo, 8 de agosto de 2010

DEMONOLOGÍA (III): AZAZEL


Su nombre es de origen hebreo y significa "la cabra del emisario", término que acabó convirtiéndose en "chivo expiatorio"´. No queda muy claro si se trata de un ángel caído, un ángel o una entidad, pues no todos los textos que hacen referencia a él son muy claros al respecto.
En la Biblia hay una única referencia a Azazel en Levítico 16: 8, 10 y 26, pero es visto como una ceremonia, más que como una entidad: se trata de la "ceremonia del chivo expiatorio" que consistía en enviar al chivo para vagar en el desierto junto con otra cabra a la cual se sacrificaba ante Dios. Posteriormente el "azazel" era conducido hacia las afueras del desierto y liberado como prueba de que la culpabilidad había desaparecido de la región.
La tradición lo ha convertido en demonio gracias al "Libro de Enoch", evangelio apócrifo supuestamente escrito por el bisabuelo de Noé. En este texto, Azazel es descrito como el líder de los grigori (los "observadores"), un grupo de ángeles que copularon con mujeres mortales, dando origen a una raza de gigantes conocida como los Nephilim. También, dice el Libro de Enoch, Azazel  fue quien enseñó a los hombres a forjar las armas de guerra y a las mujeres a fabricar y utilizar los cosméticos. Su figura aquí también puede ser interpretada como la del "chivo expiatorio"; así lo indica la forma en la que es descrita su caída:

"Nuevamente habló el Señor a Rafael y le dijo: “Encadena a Azazel de manos y pies y arrójalo a las tinieblas; abre una hoya, que está en Dudael, y lánzalo dentro. Coloca sobre él rocas quebradas y melladas, cúbrelo con la oscuridad, déjalo vivir allí para siempre y cubre su rostro para que no pueda ver la luz. El día del gran juicio será arrojado al fuego. Cura la tierra que los ángeles han corrompido y proclama la salvación de ésta, de forma que puedan recobrarse de la plaga, para que todos los hijos de los hombres no perezcan por culpa de todas las cosas secretas que los Custodios les han desvelado y han enseñado a sus hijos. Toda la tierra ha sido corrompida por culpa de las obras que Azazel ha enseñado: impútale a él todo el pecado”.

Enoch X, 4-8

1 comentario:

Elizabeth Flores dijo...

Me gusta, yo leí el ese libro y es realmente interesante