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viernes, 14 de enero de 2011

INTACTO O LOS DUEÑOS DE LA SUERTE


TÍTULO ORIGINAL: Intacto
AÑO: 2001
DURACIÓN: 108 min.
PAÍS: España
DIRECTOR: Juan Carlos Fresnadillo
GUIÓN: Andrés Koppel & Juan Carlos Fresnadillo
MÚSICA: Lucio Godoy
FOTOGRAFÍA Xavier Giménez
REPARTO: Leonardo Sbaraglia, Eusebio Poncela, Mónica López, Antonio Dechent, Max Von Sydow, Guillermo Toledo, Marisa Lull, Andrea San Vicente, Jesús Noguero.

Existen personas cuya suerte se sale de los parámetros del azar. Estos individuos poseen el "don", la capacidad de apropiarse de la suerte de los demás con sólo tocarlos. Federico es uno de estos hombres o al menos lo era... hasta que su jefe y amigo, el judío (el hombre con más suerte del mundo), le arrebató el don. Años después, Federico conoce a Tomás, único sobreviviente de un accidente aéreo, y lo convierte en el instrumento de su venganza.
Tomás se convierte en un Dante que es conducido por Federico a un submundo que existe dentro de aquel que creía conocer, un submundo en donde las personas con el don apuestan su suerte y las de otros para poder ganarse el honor de apostar contra el judío en una ruleta rusa invertida.
La ópera prima de Juan Carlos Fresnadillo es una obra ingeniosa, inteligente, obsesiva y, al mismo tiempo, entretenida. La atmósfera es tensa, oscura, causa desasosiego en el espectador. La dirección es acertada (destaca la escena del juego en el bosque). Las interpretaciones, sin ser excepcionales, cumplen. Pero la gran virtud del filme reside en el guión: una anécdota interesante y original es desarrollada lentamente (pero sin causar aburrimiento), sube su intensidad, causa inquietud en el espectador acerca de cómo se resolverá la situación, para finalmente deslumbrarnos con su clímax.
Fresnadillo nos presenta a estos seres excepcionales pero solitarios que poseen una maldición a la que ellos llaman don y que los mantiene alejados de los otros seres humanos. Ellos se vuelven incapaces de funcionar fuera del azar y la emoción del juego: el judío crea su propio paraíso terrenal (un casino) en medio de la nada; Federico es incapaz de asimilar su existencia sin el don y al ser expulsado del paraíso busca acabar con lo que su mentor creó; otros jugadores como el torero, sólo quieren ocupar la posición del judío a pesar de que su suerte los he llevado a la riqueza. Y en medio de estos personajes se encuentra Tomás, un hombre que busca la redención para poder volver junto a la mujer que ama.
Una película que vale la pena ver.

domingo, 5 de diciembre de 2010

MAESTROS DEL CINE DE TERROR: JOHN CARPENTER (1948- )


Director estadounidense. A la edad de ocho años realiza sus primeras películas con cámaras  super 8. Antes de matricularse en la Universidad del Sur de California, Carpenter publica su propia revista, la Fantastic Film Illustrated.  A los 22 años recibe su hasta ahora único Oscar por el cortometraje Bronco Billy: resurrection.
En 1973, Carpenter filma su primer largometraje, Dark Star, un filme atípico que combina la ciencia ficción cpn la comedia. En él, unos astronautas tienen la misión de volar un planeta inestable, pero la situación se complica cuando la bomba destinada a llevar a cabo el trabajo comienza a preguntarse por el sentido de la vida.
A este filme sigue el éxito de taquilla Asalto al precinto 13 (1976), violenta cinta de ambiente carcelario inluenciada por el western Río bravo (1959), de Howard Hawks. Policías y delincuentes deben unir un fuerzas para sobrevivir la noche en un precinto completamente rodeado por matones. Asalto... destaca por el cuidado en la construcción de personajes y la atmósfera opresiva que domina el filme. Además, muestra una característica típica de las cintas de Carpenter: el antihéroe carismático y sociópata.
Pero sería hasta dos años después cando Carpenter se catapultara como director de culto, gracias al estreno de Halloween (1978), película que inaugura oficialmente el popular género de los slasher films. La historia gira en torno a la persecusión que el asesino serial Michael Myers (uno de los personajes más populares de este género) realiza para poder atrapar y dar muerte a su hermana Laurie Strode, encarnada por una joven Jamie Lee Curtis (hija de Janet Leigh, la famosa protagonista de la escena de la ducha en Psicosis). La cinta representó un gran éxito.


La niebla (1980) es otro filme de culto protagonizado también por Jamie Lee Curtis. La película nos muestra la terrible venganza que unos fantasmas llevan a cabo en contra de una población a causa de los pecados cometidos por sus habitantes un siglo atrás. Los espíritus se ocultan tras la niebla que poco a poco se esparce por todo el pueblo. Este es uno de los mayores méritos de la cinta, pues mantiene el suspenso al no mostrarnos durante la mayor parte del filme lo que se esconde detrás de la niebla.
En 1981, Carpenter vuelve al terreno de la ciencia ficción con Escape de Nueva York, protagonizada por uno de sus actores fetiches, Kurt Russell, con quien había trabajado dos años antes en una biopic televisiva acerca de Elvis Presley. La influencia que el género western ejerce sobre la filmografía de Carpenter resulta tan evidente en este filme como en Asalto al precinto 13. Russell interpreta a "Snake" Plissken, un peligroso convicto quien, a cambio de su libertad, llevará a cabo una peligrosa misión: salvar al presidente de los Estados Unidos cuyo avión se estrelló en la ciudad de Nueva York, lugar que funge en este filme futurista como prisión amurallada.
Posteriormente, Carpenter filmaría el remake La cosa (1982), una de sus mejores películas. El filme se sitúa en una estación experimental de la Antártida, donde un grupo de investigadores descubre una criatura extraterrestre que estuvo congelada durante miles de años y que es capaz de mimetizar a cualquier ser vivo.
La atmósfera opresiva y la conducta paranoica de los personajes ante la posibilidad de que cualquiera de sus compañeros sea el ente mimetizado, son los dos puntos más favorables de la cinta, cuyas similitudes con el filme de Ridley Scott, Alien (1979), son evidentes, pero en ningún momento causan merma en el producto final que Carpenter entrega.


Lamentablemente, el público de esa época no apreció el trabajo de Carpenter. Además, ese mismo año Steven Spielberg presentó su cursi E. T. (1982), provocando mayor rechazo por La cosa (que eventualmente ha ido recuperando terreno hasta convertirse en un filme de culto). Esto influenció en parte para que Carpenter filmara El hombre de las estrellas (1984), cinta con una visión más amable de los habitantes de otro mundo. Un año antes, Carpenter había rodado la adaptación del relato de Stephen King, Christine (1983), donde un automóvil Plymouth Fury de 1958 cobra vida y mata a quien se interponga en el camino de su dueño.
Después del éxito que representó El hombre de las estrellas, Carpenter experimentó con la comedia fantástica de artes marciales Rescate en el barrio chino (1986), protagonizada una vez más por Kurt Russell; el resultado fue desastroso, tanto para la crítica como para la audiencia.
Después de este fracaso, el director nativo de Nueva York volvería en forma con dos proyectos importantes: El príncipe de las tinieblas (1987) y Están vivos (1988). En el primero se aprecia una importante influencia de los textos de H. P. Lovecraft. Se trata de un estudio del mal, en donde un sacerdote trata de comprobar la existencia de éste a través de métodos científicos, lo que traerá consecuencias terribles. Este filme, junto a La cosa y En la boca del terror (1995) conforman la trilogía del Apocalipsis.
Están vivos, por otra parte, recurre a la premisa de la invasión extraterrestre, pero desde un ángulo distinto. En el filme se asegura que los alienígenas ya se encuentran en la Tierra desde hace mucho tiempo, disfrazados de humanos. Ellos nos dominan a través del control que ejercen en los ámbitos político, económico y mediático (mensajes subliminales que se encuentran en revistas y letreros que el protagonista observa a través de las gafas especiales que permiten ver lo que acontece en realidad). Por eso el filme recibe este título, ya que "ellos viven, nosotros soñamos".


Después de algunos proyectos de poca monta, como la comedia de ciencia ficción con Chevy Chase, Memorias de un hombre invisible (1991) y el decepcionante remake de El pueblo de los malditos (1995), el cual pasaría a la historia del cine sólo por ser el último proyecto que Cristopher Reeve filmaría antes del accidente ecuestre que lo dejaría cuadrapléjico, Carpenter realiza lo que para mí es su mejor película: En la boca del terror.
Sutter Cane, un escritor de novelas de terror cuyo éxito no tiene comparación, desaparece antes de entregar a su editor su último proyecto. John (Sam Neill) es contratado para encontrar al autor, pero él duda de la autenticidad de su misión, pues cree que se trata de una estrategia publicitaria. No obstante, acepta el trabajo y termina en un pueblo surgido de la imaginación del escritor y habitado por sus criaturas. Las referencias lovecrianas aquí son más que evidentes, tanto en el desarrollo de la trama como en el diseño de las criaturas. Las crítica en su momento calificó a éste como un "filme de terror intelectual".


Un año después, Carpenter volvería a trabajar con Russell en la secuela de su filme de 1981. El nuevo proyecto se tituló: Escape de Los Ángeles (1996). El resultado fue terrible; se podría decir que se trataba de una parodia del primer filme.
Pero Carpenter volvería a los primeros planos del cine de terror con Vampiros (1998), un filme protagonizado por James Woods. Esta mezcla de cine de terror con western sería muy efectiva gracias al guión de Don Jakoby, pero también al oficio actoral de Woods, quien convierte a su cazador de vampiros, Jack Crow, en uno de los antihéroes más carismáticos del cine de Carpenter.
Tres años después, el director trataría de repetir la fórmula con Fantasmas de Marte (2001), una extraña mezcla de terror, ciencia ficción y western (con referencias a Asalto al precinto 13)  protagonizada por Natasha Henstridge, Ice Cube y Jason Statham. Desafortunadamente, la cinta decepcionó tanto a la crítica como a los seguidores de Carpenter.
Desde este fracaso, Carpenter no ha vuelto al cine (en parte, por falta de proyectos que resulten de su agrado) pero sí ha trabajado en televisión: dirigió dos episodios de la serie Masters of horror. Se espera que este año estrene The ward.

sábado, 27 de noviembre de 2010

GIALLO


El Cine Giallo es un subgénero cinematográfico de origen italiano, derivado del thriller y del cine de terror. Su nombre se debe a que estas películas están basadas en novelas sensacionalistas que tratan de asesinos en serie y cuya cubierta es de color amarillo (que, en italiano, se pronuncia "Giallo"). Este tipo de cintas fue iniciado por Mario Bava con la película La muchacha que sabía demasiado (1963).
En el Giallo, el papel protagonista lo asume un personaje civil que se ve envuelto de forma casual en el primer asesinato. A partir de ese punto, su vida se torna en un viaje obsesivo por atrapar al criminal.
El asesino tiene una presencia casi invisible: entre sombras, cubierto casi completamente por su ropa (y sin mostrar nunca el rostro) y a través del uso del plano subjetivo o en primera persona. Esta técnica hace más real la agresión, consigue un mayor impacto para el público al momento de las escenas violentas. Esto generó mucha polémica, pues las víctimas (casi siempre mujeres hermosas) eran asesinadas de forma brutal, con objetos punzocortantes (cuchillos, hachas, pedazos de cristal roto), lo que sugería cierto grado de misoginia.


Los asesinatos son mostrados en largas secuencias, a través de un complejo montaje y mostrando sangre en forma excesiva. La víctima en este tipo de filmes no muere rápidos, sino que es apuñalada o mutilada en numerosas ocasiones.
El giallo introduce normalmente motivos psicológicos, mostrando la locura y la paranoia del asesino. En muchas ocasiones, el asesino es producto de una experiencia traumática en la infancia, lo que motiva los asesinatos que fungen más como una especie de ritual que como un crimen.
Los directores más notables que trabajaron en el género eran Dario Argento, Mario Bava, Lucio Fulci, Aldo Lado, Sergio Martino, Umberto Lenzi, y Pupi Avati. Algunos títulos representativos del Giallo son: Cinco muñecas para la luna de agosto (Mario Bava, 1970), Un hacha para la luna de miel (Mario Bava, 1970), Angustia de silencio (Lucio Fulci, 1972), Siete notas en negro (Lucio Fulci, 1977), Ópera (Darío Argento, 1987), Giallo (Darío Argento, 2009).

viernes, 19 de noviembre de 2010

LOS CRONOCRÍMENES O EL RESPETO AL ESPECTADOR


TÍTULO ORIGINAL: Los Cronocrímenes
AÑO: 2007
DURACIÓN: 88 min.
PAÍS: España 
DIRECTOR: Nacho Vigalondo
GUIÓN: Nacho Vigalondo
MÚSICA: Chucky Namanera
FOTOGRAFÍA: Flavio Martínez Labiano
REPARTO: Karra Elejalde, Nacho Vigalondo, Bárbara Goenaga, Candela Fernández.

Héctor es un hombre común y corriente. Un día, observando con sus binoculares ve a una hermosa y joven mujer en medio del bosque, por lo que decide salir a su encuentro. Sin embargo, es atacado por un extraño hombre con la cara vendada. Herido y asustado, Héctor huye sólo para llegar a un lugar que guarda un secreto íntimamente ligado a lo que el protagonista acaba de vivir: una máquina del tiempo.
Los cronocrímenes es, ante todo, una gran ópera prima. Y con esto se entiende: una película con más virtudes que defectos, de bajo presupuesto y con muy buenas intenciones. Ello no debe verse como un defecto, al contrario, es una propuesta interesante dentro de la cinematografía española que te mantiene entretenido y te obliga a pensar.
Ese último punto es el más destacable, pues el peso de todo el filme recae en el ingenioso guión de Vigalondo, construido como un complejo rompecabezas que debe ser meditado por el espectador, pues no existe un sólo detalle, acción o escena que carezca de importancia. Todo tiene una razón de ser dentro de la cinta, todo obtiene una explicación, únicamente hay que ser lo suficientemente pacientes y observadores para entender los motivos del personaje. Porque el director no nos los explicará directamente, no nos dará la información digerida... y eso se agradece.
o

lunes, 8 de noviembre de 2010

GRANDES DIRECTORES: ALFRED HITCHCOCK (1899-1980)


Máximo representante del cine de misterio y de intriga, Hitchcock también ha pasado a la historia del cine debido a sus aportes en el desarrollo del lenguaje cinematográfico moderno. Con un dominio excepcional de las técnicas cinematográficas, produjo películas que mantienen al espectador en un constante estado de tensión hasta el final de la proyección. Su huella habría de percibirse en numerosas imitaciones y en la obra de realizadores tan distintos como el francés François Truffaut o los estadounidenses Brian de Palma y David Lynch.
También era conocido por los constantes cameos (apariciones fugaces que no incidían sobre la trama) que realizaba en sus películas. De los 52 filmes que realizó, 37 contienen un cameo de Hitchcock. El primero de ellos fue en su película El inquilino (1934) y el último fue en su película Trama macabra (1976), en la que aparece su inconfundible sombra de perfil.
Ya en sus primeras cintas realizadas en su Inglaterra natal, Hitchcock se distinguió por su interés en extraer la máxima expresividad del lenguaje cinematográfico, tanto a nivel visual como sonoro. En 1926, una película muda como The lodger (estrenada en el ámbito hispanoparlante como El inquilino) anunciaba sus méritos más sobresalientes. Él mismo manifestó repetidamente que las películas mudas eran la forma más pura de cine y que éste fue su primer filme personal. Está narrado desde el punto de vista de una mujer que alquila una habitación amueblada a un misterioso personaje, de quien sospecha que sea el sórdido "Vengador", una suerte de Jack el Destripador a quien se le imputan horrorosos crímenes perpetrados siempre contra jóvenes rubias.
En este clima amenazante, numerosos indicios falsos acusan al inquilino, y la trama, progresivamente más dramática, alcanza su clímax en un intento de linchamiento del inocente. El tema es, pues, el de otras de sus películas: el hombre acusado injustamente de un crimen que no ha cometido, lo que produce una mayor sensación de peligro en los espectadores que si éste fuera culpable y permite una identificación con el protagonista. Es el caso de Inocencia y juventud (1937), Sospecha (1941), Falso culpable (1957) o Frenesí (1972), aunque no el de La sombra de una duda (1953), donde Charlie Oakley (Joseph Cotten), el encantador tío de la candorosa Charlie Newton (Teresa Wright), es efectivamente un despiadado asesino de viudas ricas, de quien su sobrina comienza al sospechar, por lo que él tomará la difícil decisión de librarse de su familiar favorito.
En 1929 dirigió su primera película sonora, Blackmail (La muchacha de Londres), donde incluyó una célebre persecución por el Museo Británico.
En Murder, película de 1930 con guión de su esposa, se utilizó por primera vez  la voz en off como monólogo interior de un personaje. En la película, una muchacha es hallada culpable de haber asesinado a una de sus amigas, pero uno de los miembros del jurado, sir John (Herbert Marhsall), cree en su inocencia. Se trata de una típica película con enigma, lo que los ingleses llaman un "whodunit" (¿quién lo hizo?), fríos rompecabezas a lo Agatha Christie basados siempre en quién es el asesino, que a Hitchcock nunca le interesaron porque pensaba que carecían de emoción.
En 1934 filmaría uno de sus títulos más conocidos: El hombre que sabía demasiado. Este filme sería retomado por el mismo Hitchcock en un remake durante su etapa estadounidense en 1956. El éxito del filme de 1934 y de su siguiente proyecto, Los 39 escalones (1935), le abrieron las puertas de Hollywood. El 22 de agosto de 1937, el director visitó Nueva York  con el objetivo de entrevistarse con David O. Selznick, productor de Lo que el viento se llevó, quien lo contrató al año siguiente.


Cuando llegó a Estados Unidos, el director era ya una garantía de entretenimiento. Su primera película estadounidense fue Rebeca (1940),  una historia en donde Joan Fontaine encarna a la segunda esposa de lord Winter (Laurence Olivier), un hombre misterioso cuya primera mujer, de nombre Rebeca murió en circunstancias oscuras. En el filme, Fontaine vestía una característica chaqueta de punto que desde entonces se denominó rebeca. La cinta fue todo un éxito, no sólo en taquilla, sino también entre la crítica, ganando el premio Oscar a la mejor película.
La actitud beligerante de Hitchcock frente a las atrocidades de los nazis, fue notoria en Náufragos (1943), película que constituyó todo un reto, ya que se desarrollaba íntegramente en un ambiente claustrofóbico y en un espacio rigurosamente acotado que recreaba una suerte de microcosmos de la guerra: un bote salvavidas donde ocho personajes, uno de ellos el capitán del submarino alemán agresor, luchan angustiosamente para sobrevivir al naufragio. Hitchcock llevó a cabo su habitual aparición fugaz en la pantalla a través de la fotografía de un periódico que, por un milagroso azar, se cuenta entre los escasos objetos salvados de la catástrofe.
Posteriormente, Hitchcock fundó su propia productora junto a Sidney Bernstein, e inmediatamente intentó con precocidad anticipatoria lo que luego se conocería como el estilo clásico de rodaje en televisión: T.M.T. (Ten Minutes Take). El T.M.T. consiste en agotar los trescientos metros de la bobina de una cámara (unos diez minutos de duración) en una sola toma, lo que exige un rodaje férreamente programado y un estilo caracterizado por el plano-secuencia. Esta innovación técnica había sido prevista para abaratar costos y obtener el máximo rendimiento industrial, pero con este método produjo una singularísima aunque muy discutida obra maestra, La soga, narrada en tiempo real y concebida técnicamente (porque lo cierto es que se recurrieron a trucos para cambiar las bobinas) como un solo plano-secuencia (una escena sin cortes) de ochenta minutos.


La soga no es sólo una gran proeza técnica, sino que además resume la idea de suspenso propuesta por Hitchcock: dos jóvenes asesinan a un compañero y meten su cuerpo a un baúl, el cual es trasladado al centro de la sala y arreglado como si fuera una mesa. Después, celebran una fiesta en ese lugar, pues creen haber cometido el crimen perfecto y se jactan de ello. El suspenso crece, pues el espectador conoce algo que los invitados a la fiesta ignoran, pero no puede hacérselos saber.
Durante los años cincuenta Hitchcock realizó algunas de sus películas más célebres: Pacto siniestro (1951), basado en una novela de Patricia Highsmith y con guión de Raymond Chandler. En el filme, se lleva a cabo un pacto entre extraños para intercambiar dos asesinatos con el objetivo de que los crímenes resulten impunes (este filme luego sería parodiado por Danny de Vito en Tira a mamá del tren); Mi pecado me condena  (1952), que describe el drama de conciencia del padre Michel Logan, espléndidamente interpretado por Montgomery Clift; La ventana indiscreta (1954), estupenda reflexión acerca del espectador cinematográfico y el vouyerismo; Para atrapar al ladrón (1955), último filme con su actriz preferida, Grace Kelly; El tercer tiro (1956), extraña comedia con cadáver donde se dio a conocer Shirley MacLaine.
Pero la máxima representación del talento estético y poético de Hitchcock se aprecia en Vértigo (1958), probablemente su mejor película. Una historia de amor y muerte, con abundante suspenso.


Con Psicosis (1961), Hitchcock construyó una de las experiencias cinematográficas más impresionantes de la historia: la escena de la ducha es un prodigio en cuanto a lo que sugiere mas no muestra. La muerte del personaje interpretado por Janet Leigh fue una proeza técnica para su época:  se rodó entre el 17 de diciembre y el 23 de diciembre de 1959; son sólo 45 segundos, pero Hitchcock necesitó 70 planos y más de 90 empalmes para montarla.
Otro éxito rotundo fue Los pájaros (1963), estremecedor relato en donde las aves atacan a los humanos. Numerosas son las escenas que quedan en la memoria tras ver este filme, destacando la del ataque en la cabina telefónica.
Después de estas dos películas, Hitchcock no volvería a probar las mieles del éxito con sus siguientes proyectos, aun cuando varios de ellos (en especial Frenesí) conservaban la calidad del director: Marnue (1964), Cortina rasgada (1966), Topaz (1969) y la ya antes mencionada Frenesí (1972). En 1976, Hitchcock estrenaría su último filme Trama macabra.
En 1955, el cineasta se convirtió en anfitrión y ocasional director de una antología de historias de misterio y suspenso para CBS, titulado Alfred Hitchcock presenta. Al inicio de cada episodio la silueta del maestro del suspenso era vista superponiéndose sobre su famoso contorno, al mismo tiempo que sonaban los compases de la "Marcha Fúnebre para una Marioneta" de Gounod. Luego se daba paso a una introducción en la que Hitchcock presentaba el episodio del día, con un parlamento siempre irónico sobre el crimen o sobre alguna cuestión truculenta, y eventualmente realizando apreciaciones irónicas sobre la inevitable tanda comercial que seguía, luego de la cual, la historia comenzaba. Al final de cada historia, Hitchcock regresaba para brindar una reflexión sarcástica sobre el final, o algunas veces para asegurar que el asesino ha sido aprehendido.
En 1979, la reina Isabel II le concedió el título de sir (a pesar de que el director se había nacionalizado estadounidense). Un año después, Hitchcock falleció en su casa de Los Ángeles.

sábado, 30 de octubre de 2010

CIUDAD EN TINIEBLAS O LA IDENTIDAD MÁS ALLÁ DE LA MEMORIA


TÍTULO ORIGINAL: Dark City
AÑO: 1998
DURACIÓN: 100 min.
PAÍS: E.U.A.
DIRECTOR: Alex Proyas
GUIÓN: Alex Proyas, Lem Dobbs, David S. Goyer
MÚSICA: Trevor Jones
FOTOGRAFÍA: Dariusz Wolski
REPARTO: Rufus Sewell, Kiefer Sutherland, William Hurt, Jennifer Connelly, Richard O'Brien, Ian Richardson, Colin Friels, Melissa George

John Murdoch despierta en una habitación de hotel. No sabe quién es ni por qué hay una mujer muerta en ese lugar. El teléfono suena: una voz le advierte que los "extraños" vienen por él. La presecución comienza y pronto Murdoch descubrirá que bajo la ciudad habita una especie alienígena que experimenta con los humanos borrando sus recuerdos e implantando otros, con el objetivo de descubrir la esencia del alma humana.
Ésta es la premisa de la Ciudad en tinieblas, segundo largometraje de Alex Proyas (El cuervo). Se trata de una cinta de ciencia ficción con evidente estética noir y estilo comic que mantiene el interés del espectador desde el primer minuto debido a su ritmo trepidante y ágil manejo de cámaras.
El look del filme también es de destacar. Influenciado no sólo por el cine noir, sino también por las películas expresionistas (que también influyeron en el noir, como ya había comentado en otro post), en especial por Metrópolis de Fritz Lang, Proyas muestra una ciudad claustrofóbica, gótica, compleja; esta ciudad donde siempre es de noche se transforma en un personaje de gran relevancia dentro de la película: su retorcida arquitectura encuentra eco en la mente de Murdoch, trastocada por los recuerdos a medias que le intentaron implantar.
Sin embargo, no debe pensarse que este es un filme excluivamente de acción o un mero pretexto para un diseño de arte espectacular. Debajo del envoltorio de cine comercial se encuentra una reflexión más profunda: ¿Qué es lo que nos hace ser como somos? ¿Qué define nuestra individualidad? Los extraños piensan que los seres humanos somos la suma de nuestros recuerdos: si le implantamos la memoria de una persona a otra, entonces este segundo individuo deberá actuar de la misma manera en que el primero lo hizo. Y aquí es donde reside el mérito del guión: la respuesta que da la película es "no". Las personas tenemos libre albedrío, personalidad propia; si bien es cierto que nuestras experiencias ayudan a formar una visión del mundo, los seres humanos no sólo somos la suma de estas experiencias. La fatalidad no nos arrastra a cometer los errores de otro en circunstancias similares (o, en este caso, idénticas), porque hay algo que nos vuelve únicos.
Una película de culto. Auténtica ciencia ficción propositiva.

lunes, 25 de octubre de 2010

NEORREALISMO ITALIANO

Fue un movimiento cinematográfico surgido en Italia después de la Segunda Guerra Mundial. Su objetivo consistía en plasmar la realidad sin adornos: reflejan principalmente la situación económica y moral de Italia en la posguerra, y reflexionan sobre los cambios en los sentimientos y en las condiciones de vida: frustración, pobreza, desesperación, etc. Sus principales representantes fueron Roberto Rossellini, Luchino Visconti y Vittorio de Sica.
Su característica principal consistió en su realismo extremo, visto desde la perspectiva de la cotidianeidad: estos directores no buscaron retratar la vida de personajes históricos de gran trascendencia, sino la de ciudadanos comunes cuya tragedia personal se enmarca dentro de la gran tragedia histórica que vive la nación. Se trata de un movimiento pesimista, propio de la postguerra europea, donde reina la desesperanza.
Los directores neorrealistas se enfocan en los seres más desafortunados, los más pobres y para ello recurren a individuos no profesionales de la actuación. Los actores secundarios (y en algunos casos, los protagonistas) de estos filmes tienden a ser personas desempleadas que lo perdieron todo debido a la guerra, lo que contribuye a darle mayor realismo a sus caracterizaciones.
Otra particularidad del neorrealismo es su tendencia a filmar en sitios verdaderos en lugar de recurrir a platós. Esto tiene una explicación: los estudios Cinecittà, que habían sido el centro de la producción cinematográfica italiana desde 1936, se encontraban ocupados por una multitud de personas desalojadas a causa de las penurias de la guerra, por lo que era imposible rodar en ellos.
Casi todos los críticos coinciden en identificar a Obsesión (1943), de Luchino Visconti, como la principal influencia del movimiento. A pesar de ser la adaptación de una novela norteamericana (El cartero llama dos veces), en esta obra se aprecian varias de las características del Neorrealismo: la visión desesperanzadora de una Italia hundida en la miseria y plagada de corrupción.
El neorrealismo adquirió resonancia mundial por primera vez con Roma, ciudad abierta (1945), de Roberto Rosellini primera película importante realizada en Italia tras el fin de la guerra. A pesar de la presencia de muchas características ajenas al neorrealismo, reflejaba claramente la lucha por la existencia que los italianos libraban día a día bajo la ocupación alemana de Roma, haciendo lo posible por resistir a la ocupación. Los niños juegan en la película un papel clave, y su presencia al final del filme es indicativa de su papel general en el neorrealismo: son testigos de la realidad descarnada de su tiempo y promesa de un futuro que podría ser mejor.
En El limpiabotas (1946), Vittorio De Sica muestra el daño causado por la experiencia bélica en el ánimo de los más débiles, los niños del proletariado.
1948 es un año importante para este movimiento cinematográfico: mientras Rossellini utiliza el suicidio de un niño como muestra de la deriva moral de una nación en Alemania, año cero, De Sica ofrece en Ladrón de bicicletas, la visión de un país suspendido entre esperanzas y frustraciones, todo esto visto a través de la historia de un hombre común que no se resigna a la desocupación forzosa. Ese mismo año, aparece La tierra tiembla, de Visconti, quien mezcla valores sociales y melodrama, instancias progresistas y una explosiva carnalidad.
Hacia principios de la década de los 50, el neorrealismo había desaparecido casi por completo. Las carreras de los directores del movimiento toman rumbos distintos, ajenos a las tendencias neorrealistas. Quizás la última gran obra de esta generación sea Umberto D (1952), de Vittorio De Sica,  lúcida y rigurosa descripción de la miserable soledad de un jubilado.

miércoles, 20 de octubre de 2010

DIRECTORES DE CULTO: TAKASHI MIIKE (1960- )


Director japonés muy prolífico y controvertido. Ha dirigido más de setenta producciones teatrales, de video y televisivas desde su debut en 1991. Su obra ha escandalizado a muchos debido al manejo ultraviolento, escatológico y perverso que se observa en varios de sus filmes.
Miike se graduó de la Academia de Artes Visuales de Yokohama, bajo la dirección del reconocido director Shohei Imamura, fundador y decano de esa institución.
Una de las temáticas favoritas de Miike es la de los yakuzas. En numerosos filmes, este director asiático retrata el mundo del crimen: Full Metal Yakuza (1997), Graveyard of honor (2001) Agitator (2001) y Yakuza demon (2003), son fieles represantantes de su particular estilo.
Sin embargo, sería con la trilogía Dead or alive (1999, 2000 y 2002) que Miike llamaría la atención del público: se trata de tres películas no vinculadas entre sí que acostumbran retratar el mundo yakuza. La primera narra un enfrentamiento entre el líder de una banda que se encuentra obstinado a acabar con yakuzas y Tríadas, haciéndolos enfrentarse entre sí, y un honesto policia cuya familia acaba convirtiéndose en daño colateral de esta venganza. La secuencia inicial es extraordinaria: Miike no muestra reserva alguna en hacernos contemplar lo peor del ser humano y desmitificar la imagen del yakuza a través de la escena de un criminal asesinado mientras sodomizaba a otro. El final también destaca, pues ese esperado encuentro entre los dos protagonistas es caricaturizado al máximo por Miike, desorientando al espectador.
En la segunda pelicula, dos asesinos que crecieron en el mismo orfanato regresan a él en un intento de redención pero su pasado violento los alcanza. El tono de la película es completamente diferente al de su antecesora, mucho más lento y con menores dosis de violencia.
El tercer filme se enmarca dentro de la ciencia ficción, ubicándonos en un futuro donde el contacto sexual y la fecundación se encuentran prohibidos, por lo que surge un grupo revolucionario que busca defender los instintos básicos del ser humano. Cabe destacar la pelea final entre el replicante Ryo y Honda, lugarteniente del dictatorial alcalde: si en la primera cinta la contienda es caricaturizada al máximo, esta confrontación nos demuestra que Miike no conoce límites en su búsqueda de desconcertar al espectador.
Aún así, su filme de yakuzas más conocido (y celebrado o repudiado, dependiendo de los gustos del espectador) es Ichi the killer (2001). Adaptación de un manga de Hideo Yamamoto, la película plantea qué ocurriría si el sádico perfecto se encontrara con el masoquista ideal.  Kakihara, un yakuza psicópata, busca a su jefe desaparecido. Se cree que ha sido asesinado por un misterioso asesino que resulta ser Ichi, un tímido camarero, incapaz de entablar relaciones con ninguna mujer pero que destaza de forma brutal a quien sea. Depravada, enfermiza, escatológica, con un humor negro que en más de una ocasión causa asco, uno espera la confrontación entre estos dos personajes tan dispares y sólo puede sentir un aprecio ante el inocente sadismo de Ichi confrontado con el repugnante masoquismo de Kakihara.
Pero Takashi Miike también se distingue por otros géneros, tales como el thriller y el terror. La película que lo internacionalizó es Audition (1999), cinta en la que Aoyama, un hombre viudo de unos cincuenta años, comienza a sentir pesar por su soledad, lo que lleva a un director cinematográfico y amigo suyo a hacerle una propuesta insólita: se trata de realizar un casting supuestamente para un nuevo filme, pero que en realidad será una audición para hallar una nueva esposa para este hombre. Aunque al principio Aoyama se niega a realizar la audición, eventualmente accede y queda prendado de una joven. Pero ella es mucho más que una chica hermosa y esconde un peligroso secreto. Debo reconocer que no encuentro mayor interés en este filme que su final. De ritmo lento, trama predecible y carente de interés, Audition cautivó al público internacional, convirtiendo a Miike en un ícono.
Otra cinta de talla internacional de este director es Una llamada perdida (2003), filme que aprovechó el boom del cine de terror oriental para distribuir este producto en occidente. Yumi Nakamura ve cómo sus amigos mueren uno a uno víctimas de una extraña “maldición” que parece tener su origen en el celular. Con gran manejo del suspenso, el director genera sustos bastante efectivos gracias a sus técnicas de filmación, ocultando los huecos en el guión.
Al año siguiente, Miike participaría en Three ... extremes (2004), filme que consta de tres historias de terror realizadas por tres directores diferentes. En "La caja", la historia rodada por Miike, la joven Kyoko mata a su hermana pequeña encerrándola en una caja y quemándola después. A medida que pasa el tiempo, su sentimiento de culpa, que la persigue cada día.
Ese mismo año, el director filmaría Izo (2004), una historia de terror y venganza.
En 2006, participaría en la primera temporada de la serie Masters of horror. Su episodio, "Vestigios", no fue transmitido en televisión debido a su exceso de sangre y sexo. Sin embargo, se puede apreciar en la edición en DVD.
Lo grotesco forma parte importante de toda la filmografía de Miike. Aunque este elemento juega parte importante de varias cintas, hay películas en las cuales resulta fndamental. Tal es el caso de Visitor Q (2001): Un reportero televisivo que fuera atacado por jóvenes pandilleros (quienes lo violaron con el micrófono y grabaron toda la escena), trata de realizar un documental acerca de la violencia juvenil y el sexo. Para ello mantiene relaciones sexuales con su hija y observa a su hijo mientras es humillado por tres compañeros de colegio. En su casa el panorama es poco alentador, con una esposa adicta a las drogas y que es duramente golpeada por el hijo. En este marco ingresa un extraño, denominado 'Q', quien se integra a la familia como un visitante y provoca fuertes cambios en los demás, como la aparición del interés por la necrofilia por parte del padre o la explosión de que las cualidades lactantes de la madre.
Otro filme grotesco es Gozu (2003). Ozaki, miembro de los yakuza, parece haberse vuelto loco a causa de la presión que ha tenido que soportar durante años, por lo que el jefe de la banda ordena deshacerse de el a Minami, un yakuza de nivel bajo. Pero éste se siente presionado por su conciencia ya que Ozaki le salvo la vida en una ocasión. Hasta este punto parece ser una típica película de yakuzas; no obstante, Miike se traslada lentamente al género del  terror a través de escenas grotescas y oníricas que parecen influenciadas por el cine de David Lynch.
Los personajes patéticos que se observan en los filmes de Miike encuentran su apoteosis en Zebraman (2004): siendo un fracaso como profesor y hombre de familia, Shinichi intenta escapar de su rutina vistiendo a diario como el superhéroe Zebraman. Cabe destacar que este mismo año, Miike presentó la secuela de este filme.
Finalmente, como anécdota, cabe destacar la participación de la mexicana Patricia Manterola (sí, miembro de esa aberración que fue el grupo Garibaldi) en el filme de yakuzas The city of the lost souls (2001).

miércoles, 6 de octubre de 2010

MIS PELÍCULAS FAVORITAS DE SUBGÉNERO Z

10. Del crepúsculo al amanecer (Robert Rodríguez, 1995)

Tras haber efectuado un cuantioso robo, dos hermanos buscan cruzar la frontera, pero la policía bloque toda salida. Al verse impedidos a escapar por sus propios medios, los criminales secuestran a una familia que los ayudará a llegar hasta México. Una vez lejos de la mano de la justicia, arriban a un bar... manejado por vampiros con una insaciable sed de viajeros.
Un frenesí de sangre, despropósitos y un sensual baile de Salma Hayek con una serpiente. Es un producto 100% Robert Rodríguez, en el que los excesos se dan por todas partes.
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9. Santo en el tesoro de Drácula (René Cardona, 1968)

El Santo construye una máquina del tiempo. La encargada de probar el funcionamiento de la invención es Luisa, la hija del doctor Sepúlveda. Ella viaja al pasado y se topa nada menos que con Drácula.
Por supuesto, como en todas las cintas del enmascarado de plata, el argumento es una basura, la producción destaca por su pobreza, las actuaciones resultan lamentables y todo gira en torno al lucimiento de las dotes como luchador de El Santo.
De entre todas las películas de El Santo que pude elegir para esta lista, opté por ésta debido a que existe una segunda versión del mismo filme que fue lanzada únicamente en el extranjero y que contiene numerosos desnudos. En Francia y otros países, la película sin censura se distribuyó bajo el título de El vampiro y el sexo.
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8. Masacre en Texas (Tobe Hooper, 1974)

Cinco adolescentes son víctimas de una familia de caníbales. Uno de estos psicópatas, conocido como Leatherface, acostumbra matar utilizando una motosierra; además, cubre su deforme rostro con una máscara hecha de piel humana.
Película precursora de los slasher filme que aparecerían una década más tarde (Viernes 13, Prom night), destaca por su humor negro al mostrar una típica familia norteamericana... que acostumbra comer personas. En su momento, la cinta impactó a un público desacostumbrado a la violencia de este tipo de filmes; sin embargo, hoy en día ha perdido su impacto. De hecho, su baja producción es más que notoria: el martillo hecho de plástico con el que golpean la cabeza de un personaje, los sesos falsos de nula calidad, etc.
No obstante, esta cinta es un clásico que merece verse.
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7. Brain damage (Frank Henenlotter, 1988)


Brian es un tipo común y corriente que un día encuentra en su bañera a un extraño parásito con forma de pene que le inyecta un alucinógeno. La criatura se llama Aylmer y promete a Brian toda la felicidad que esa sustancia puede dar, pero para poder secretarla, ese parásito necesita alimentarse... de cerebros humanos.
Filme alegórico que nos muestra el proceso de dependencia de un adicto y su encarnizada lucha por hacer a un lado su adicción a una droga nada común.
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6. Dellamorte, Dellamore (Michele soavi, 1994)

Francesco Dellamorte y su mudo y jorobado amigo Gnaghi cuidan el cementerio de Buffalora, un pueblo del norte de Italia. Pero su labor incluye algo más que evitar las intrusiones de vándalos: también deben impedir que lo muertos convertidos en zombies salgan del camposanto y ataquen a los vivos. Es un trabajo arduo pero los dos hombres están dispuestos a realizarlo o al menos así es hasta que ambos encuentran el amor.
Esta película presenta una extraña combinación de zombies, humor negro y temas filosóficos. La ambientación es magnífica y, mientras más avanza la película, más desasosiego causa en el espectador: así, pasamos de una ingeniosa comedia de zombies a un filme profundo y opresivo donde los protagonistas se ven impedidos de escapar a su destino.
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5. El despertar del diablo (Sam Raimi, 1981)


Cinco chicos deciden pasar el fin de semana en una cabaña en las montañas de Tennessee. Una vez allí, encuentran en el sótano un extraño libro. Uno a uno, los muchachos irán siendo poseídos por demonios.
Una cinta de culto. Con una idea trillada y un mínimo de recursos, Raimi logra una exitosa ópera prima gracias a un manejo de cámara extraordinario, una atmósfera muy realizada que va generando mayor tensión conforme avance el filme y una mezcla irreverente de terror y comedia hacia el final de la película. Por supuesto, con el paso de los años la cinta ha perdido impacto, pero en su momento fue un producto único.
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4. Acción mutante (Álex de la Iglesia, 1993)


Bilbao, 2012. El país es gobernado por gente bonita y rica, lo que causa la aparición de un grupo terrorista conocido como "acción mutante", cuyos integrantes son seres deformes, rechazados por la sociedad. El día en que Ramón (su líder) es liberado de prisión, la banda secuestra a la hija de un poderoso industrial. Pero las cosas se complican...
Una espléndida ópera prima del español Alex de la iglesia. Su visión anárquica, irreverente y grotesca refresca la pantalla a cada instante. El manejo de cámara es impresionante y enloquecido. Su estética es extraordinaria y sus diálogos punzantes. Su visión es ácida y crítica. En fin, es una obra que atenta contra el buen gusto y encanta al espectador.
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3. The Hidden (Jack Sholder, 1987)


Un policía de Los Ángeles y un agente del FBI deben unir fuerzas para resolver una serie de extrañas muertes que presentan un mismo patrón: el repentino cambio de comportamiento de la futura víctima y su gran resistencia al dolor. Detrás de este misterio se esconde un alienígena que se introduce en las personas.
Una cinta sin un gran argumento pero con un montaje notable. La tensión va en aumento, manteniendo al espectador en vilo. A final de cuentas, el filme es una gran persecusión de hora y media de duración, que jamás decae o crea situaciones absurdas para mantener al espectador interesado. Una película de culto gracias a sus secuencias de acción y su ritmo in crescendo.
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2. El terror llama a su puerta (Fred Dekker, 1986)
Unas babosas del espacio que se introducen por la boca y convierten a las personas en zombies, han llegado a la Tierra y los únicos que pueden detenerlas es un adolescente tímido e inadaptado y un policía sarcástico y suicida.
Un gran homenaje a las cintas de este género, Night of the creeps (ese es su título original) tiene, en su argumento, reminiscencias del primer filme de subgénero Z, Plan 9 del espacio exterior (Ed Wood, 1959). No obstante, la película cuenta con un espíritu propio, cínico y encantador, que al no tomarse en serio a sí misma, divierte con su ritmo fluido y sus agudos diálogos. No por nada su eslogan llegó a ser muy popular en su momento: "Chicas, les tengo dos noticias, una buena y una mala: la buena es que sus citas están aquí... la mala es que están muertos".
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1. Braindead (Peter Jackson, 1992)

Lionel es un tipo introvertido que vive con su madre, una mujer extremadamente posesiva. Un día, mientra espía a su hijo, la madre es mordida por un mono-rata y se convierte en zombie. Lionel tendrá que cuidarla a ella... y a todos sus amigotes zombies.
Una de las películas más divertidas que he visto en toda mi vida. Peter Jackson se muestra extravagante, irreverente, ingenioso y mordaz. Existen muchísimas escenas memorables: el par de zombies que acostumbran tener sexo en público, el bebé-zombie que es sacado al parque por Lionel (quien debe evitar que la "linda criatura" se coma a los otros niños), los intestinos-zombies que persiguen al protagonista y después ruegan por su vida, Lionel volviendo al útero (literalmente)...
Braindead es, además, la cinta que más litros de sangre falsa ha mostrado en pantalla: más de 900 litros. Resulta obvio decir que no es un filme apto para personas con estómago sensible.
Como anécdota, cabe destacar que en Estados Unidos la cinta se distribuyó como Dead alive, mientras que en España recibió el título de Tu madre se ha comido a mi perro.

DE SERIE B Y SUBGÉNERO Z


El cine de serie B era una clasificación de películas realizadas con bajo presupuesto y actores principiantes, no reconocidos o en decadencia. La mayor parte de este tipo de cintas fueron rodadas entre 1930 y 1960. Ahora bien, esto no quiere decir que los filmes de este tipo fueran sinónimo de películas malas: muchas películas de este género se han convirtido en clásicos del cine, lanzando a directores y actores al estrellato. Sólo hay que recordar películas como High Sierra (1940), que catapultó a Humphrey Bogart a la fama, o Cat People (1941) que le dio la entrada a Jacques Tourneur para hacer grandes películas. Además, John Wayne también comenzó haciendo películas serie B.
El cine de Serie B también sirvió como laboratorio para muchos directores: propició las condiciones para que los cineastas experimentaran y crearan nuevos lenguajes o abordaran temáticas menos comunes. Nuevamente, Cat people sirve como ejemplo para esto: la utilización de una temática fantástica y un brillante manejo del blanco y negro dieron como resultado una de las propuestas más arriesgadas y brillantes de su época.
A fines de la década de 1950, se dio origen a un subgénero del cine B, el cine de clasificación Z, el cual contaba con un presupuesto aún más paupérrimo y una edición peor que su antecesor. Plan 9 From Outer Space, de Ed Wood, fue reconocida como la primer película de serie Z que se hizo en la historia. Este filme pretendía ser protagonizado por Béla Lugosi, pero al fallecer fue reemplazado por nada menos que el quiropráctico de la esposa de Ed Wood, que permaneció durante toda la película con un velo sobre su cara. A las naves espaciales se les podían ver claramente los hilos que las sujetaban y la trama provocaba risa.


Estas cintas encontraron su apogeo en las décadas de 1970 y 1980: 3 dev adam (T. Fikret Ucat, 1973), una cinta india donde El Santo y el Capitán América se unen para detener a un malvado hombre araña; El ataque de los tomates asesinos (John de Bello, 1978), parodia de ciencia ficción con tendencias paranoides típicas de la Guerra fría; El vengador tóxico (Michael Herz y Samuel Weil, 1985), el filme más exitoso de Troma, donde un típico perdedor se convierte en superhéroe después de caer en desechos tóxicos.
Sin embargo, actualmente este tipo de cine todavía es muy exitoso, gracias a películas como El condón asesino (Martin Waltz, 1996) y Jesucristo, cazador de vampiros (Lee Demarbre, 2001); y a directores como Robert Rodríguez y sus cintas Del crepúsculo al amanecer (1995), Aulas peligrosas (1999) y Planet terror (2007).


Aquí en México, encontramos un digno ejemplo de películas de subgénero Z en las cintas de El Santo y Blue Demon.

viernes, 1 de octubre de 2010

EL DESPERTAR DEL MIEDO O LA TENSIÓN QUE NO CEDE


TÍTULO ORIGINAL: Haute Tension
AÑO: 2003
DURACIÓN 90 min.
PAÍS: Francia
DIRECTOR: Alexandre Aja
GUIÓN: Alexandre Aja & Grégory Levasseur
MÚSICA: François Eudes
FOTOGRAFÍA: Maxime Alexandre
REPARTO: Cécile De France, Maïwenn Le Besco, Philippe Nahon, Franck Khalfoun, Andrei Finti, Oana Pellea, Marco Claudiu Pascu, Jean-Claude de Goros, Bogdan Uritescu, Gabriel Spahiu

Marie recibe una invitación para pasar unos días en la granja de los padres de su mejor amiga; se trata de un lugar solitario y apacible donde las dos jóvenes podrán estudiar y quizás convertir su relación en algo más que una amistad (al menos así parece desearlo Marie). Pero este ambiente de armonía se verá interrumpido por la llegada de un sanguinario hombre en una furgoneta. Uno a uno, los miembros de la familia son asesinados y Marie debe ingeniárselas para salvar a su amiga. Es así que un duelo de inteligencia comienza y el menor descuido puede terminar en tragedia.
De esto trata El despertar del miedo, un slasher filme que hace honor a su título en francés (Alta tensión) y que en ningún momento se torna aburrido o cede en su ritmo. La cinta mantiene al espectador en vilo ante este enfrentamiento. La forma de actuar de Marie es inteligente, cuidadosa en su intención de no revelar su presencia al asesino (a diferencia de la mayor parte de los personajes de estas cintas que acostumbran hacer las peores estupideces: gritar, pedir ayuda en callejones oscuros, esconderse abajo de la cama o arrastrarse en lugar de salir huyendo). Uno como espectador desea que ella triunfe y parece tenerlo todo para ser así.
A diferencia de otros filmes de este tipo (como Hostal, Wolf creek o la nueva versión de Masacre en Texas), El despertar del miedo tarda sólo los primeros minutos en arrancar. Su planteamiento es sencillo y no se retrasa con escenas innecesarias. Además, una vez que comienza el juego del gato y el ratón (donde no queda muy claro quién es quién) el filme mantiene un ritmo in crescendo que alcanza su clímax en los últimos minutos. Esto la convierte en una película que se puede disfrutar en una sola exhibición, sin tener que verla por partes ni estar consultando cuánto tiempo le resta.
Por otro lado, la violencia que se observa en la película es impactante. Esto se ha vuelto típico en los slasher filmes franceses de los últimos tiempos; sin embargo, aunda a las cualidades antes mencionadas, la cinta sobresale: a diferencia de Martyrs, no tiene problemas de ritmo; al contrario de Frontieres la acción no tarda en comenzar y, en sentido opuesto a À l”intérieur, no incluye escenas absurdas que busquen extender la trama inncesariamente.
No obstante, sí se debe aclarar que en los minutos finales, el entonces debutante Alexandre Aja si tira por la borda todo lo que había logrado a lo largo de unos setenta minutos de filme. Primero se aprecian una serie de situaciones ilógicas que no cuadran con lo visto anteriormente y que cobran sentido con la sorpresa final. Sin embargo, esta "sorpresa" es un fraude que echa a perder el filme. Aun así, El despertar del miedo es un filme que merece verse, pues hace muchos años que no aparecía un slasher filme de esta calidad.
Un brillante debut de Aja, quien prometía convertirse en un maestro del género pero que, desfortunadamente, ahora que llegó a Estados Unidos, las productoras norteamericanas sólo le han hecho dirigir remakes (Las colinas tienen ojos, Espejos siniestros y la próxima a estrenarse en nuestro país Pirañas 3-D).

domingo, 26 de septiembre de 2010

MAESTROS DEL CINE DE TERROR: MARIO BAVA (1914-1980)


Cineasta italiano. Su vocación parecía estar fijada ya desde el momento en que nació: su padre había sido director de fotografía en películas como Quo Vadis? (1912) o Cabiria (1914), obras maestras de los orígenes del cine. Estudió bellas artes aunque rápidamente optó por incursionar al mundo del celuloide.
Después de haber dirigido algunos documentales que giraban en torno a la música y algunas escenas en otras películas, Bava presentó su ópera prima: La máscara del demonio (1960). Viendo los primeros planos de la máscara ya Bava nos adentra en un mundo nuevo, oscuro y tenebroso donde una bella bruja, Asa, será ejecutada y decidirá vengarse de todos aquellos que la quemaron junto a su amante también condenado a muerte. Dos siglos después, Asa vuelve a la vida gracias a la sangre humana. Éste será el momento de tomar venganza.


Bava aquí hace gala de un estilo visual potente, influenciado por el expresionismo y asentando firmes pasos en el gótico italiano: la voluptuosidad, la perfección de la puesta en escena, los primerísimos planos de las miradas, las catacumbas, la venganza de los amantes masacrados.
En los años siguientes se alejaría del terror haciendo películas como Esther y el rey (1960); La meraviglie di Aladino (1961), Ercole alcentro Della terra (1961), donde tomó por primera vez contacto con Christopher Lee, quien poco después protagonizaría una de sus obras maestras, El cuerpo y el látigo (1963).
La muchacha que sabía demasiado (1962) supone un importante punto de inflexión en su carrera. Si bien con ella nace el giallo, no deja de ser un thriller con elementos sobrenaturales donde un homicida casi sobrenatural actúa asesinando como si concibiera una obra de arte. Nora (Leticia Román) viaja a Roma a ver a su tía; una vez allí es testigo de un asesinato. Cuando ella va a pedir ayuda es atacada por un demente, queda inconsciente y el asesino se da la fuga. Al despertar, denuncia la situación a la policía pero nadie le cree, por lo que buscará resolver el crimen con la ayuda del Dr. Marcelo Rossi (John Saxon).
En 1963 aparece otra de sus obras maestras: Las tres caras del miedo. Si anteriormente Bava había trabajado con Lee ahora era el turno de Boris Karloff, quien nos presenta tres historias de terror en tono ascendente y por grado de sobrenaturalidad.


La primera, “El teléfono” es un thriller muy en la línea giallo en la que una muchacha se ve aterrorizada por la llamadas de un siniestro asesino. Cuenta con tintes lésbicos, ya muy típicos en las películas de terror de esta época, pero con la elegancia que caracteriza a Bava. “Los Wurdalak” ) es un relato de vampiros basado en un cuento de Tolstoi, en el que un viajero es acogido en una casa en lo profundo de un bosque; allí se percata de que el cabeza de familia, Gorka (Karloff), ha salido a una cacería y aún no ha llegado, situación que inquieta a la familia ya que ésta piensa que Gorka ha podido convertirse en un wurdalak, vampiro que necesita el amor de sus familiares para convertirlos en criaturas de las tinieblas.El acierto de Bava en esta historia es crear situaciones de tensión constantes, ya que nunca se sabe quién ha podido ser convertido. Por último, la mejor historia, “La gota de agua”, en la que una enfermera le es encargado el cadáver de una anciana muerta durante una sesión de espiritismo. Al estar preparando el cadáver, la enfermera roba el anillo a la anciana, lo que provocará la ira de ésta desde el más allá, con el inquietante sonido de la gota de agua.
Muchos críticos considerar a El cuerpo y el látigo (1963) como la mejor cinta de Bava. La película cuenta la historia de Kurt (Christopher Lee), que después de estar desaparecido unos años, vuelve al castillo de su familia reclamando su herencia como primogénito. Su padre prefiere dársela a su otro hijo: Cristian, quien se encuentra casado con una antigua amante masoquista de Kurt, Nevenka. Una noche Kurt aparece muerto y la sombra de su espíritu se cierne sobre el castillo.
La cinta cuenta con una fotografía asombrosa, planos inquietantes e interpretaciones sobresalientes. Cabe destacar que aquí se encuentras presentes una de las obsesiones del director: mujeres bellas atormentadas con su pasado, incapaces de desarrollar su amor por circunstancias sobrenaturales del destino.
La consolidación del giallo llega con Seis mujeres para el asesino (1964), cinta ambientada en el mundo de la moda donde se comete el misterioso crimen de una bella modelo. Lo que sus compañeras ignoran es que la joven había apuntado el nombre del asesino en un diario, generando esto una oleada de crímenes. Aquí es donde nace el asesinato como obra de arte: cada uno de las muertes son rebuscadas tanto o más que la casi incoherente trama, donde nunca se sabe quien es el asesino y qué es lo quiere. 
Posteriormente, filmaría Terror en el espacio (1965), claro antecedente del Alien (1979), de Ridley Scott, quien copió algunas escenas del filme de Bava. La historia es muy similar: un grupo de astronautas aterriza en un extraño planeta tras responder a una transmisión. Al llegar se encontrarán con entidades que poco a poco irán apoderándose de ellos.
Llegamos a otra de sus obras maestras y, desgraciadamente, la última que realizó: Operazione Paura (1966). A mediados del siglo XIX una niña es masacrada por un asesino en un pueblo de Italia;  pide ayuda, repiqueteando la campana de la iglesia, sin que nadie haga caso de su agonía. Años después, un médico llega a dicho pueblo investigando un nuevo y extraño crimen que al parecer no tiene ninguna conexión con la niña muerta años antes. Pero hay algo más...


Mediante una atmósfera verdaderamente gótica, Bava convierte al pueblo en un personaje más, lleno de misterios. Su atmósfera lentamente va oprimiendo al espectador a través de su delirio cromático, calles kafkianas y un cementerio ocupado casi por completo por la neblina. Una verdadera joya.

viernes, 10 de septiembre de 2010

GRANDES DIRECTORES: ANDREI TARKOVSKI (1932-1986).


Este director ruso, nacido en la localidad de Zavrazhe, Ivánono, se caracterizó por grandes filmes de delicada poesía. Su padre fue el reconocido poeta Arseni Tarkovski. En su juventud, Andrei estudió música, pintura y escultura, además de aprender lenguas orientales antes de que su interés recayera en el cine; también trabajó como geólogo por un tiempo en Siberia. Se inscribió en la aclamada Escuela de Cine VGIK (Instituto Estatal de Cinematografía de todas las Rusias), bajo la enseñanza de Mijaíl Romm;. Al tiempo que estudiaba cine también aprendía a tocar violín. De hecho, el filme con el cual obtuvo la graduación es: La aplanadora y el violín.
Su primer largometraje, La infancia de Iván (1962), ganó el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia. El filme narra cómo Iván, un niño ruso, se embarca en una complicada misión contra los nazis. Una historia que conmueve y horroriza gracias a un guión estupendo, su atmósfera de desolación y una adusta actuación del protagonista, un niño cuyas circunstancias lo han obligado a crecer antes de la cuenta.


Sin embargo, pronto Tarkovski cayó bajo la estricta vigilancia de las autoridades rusas, que temían que sus siguientes filmes no siguiesen los alineamientos del Partido Comunista  y mostrasen el otro rostro de la Unión Soviética. Como resultado de esa vigilancia, el siguiente filme de Tarkovski, Andréi Rubliov (1966), fue prohibido hasta 1971. La cinta tomaba de pretexto la vida del pintor ruso Andrei Rubliov, para mostrarnos la vida política, social y artística de la Rusia del siglo XV. El filme dura 182 minutos.
Andréi Rubliov fue exhibida a las cuatro de la mañana del último día en el Festival de Cine de Cannes, Francia, por orden expresa de las autoridades rusas con el fin de evitar cualquier posible nominación a los premios (de hecho, no ganó ninguno) y fue distribuida parcialmente para salvaguardar las apariencias.
Su siguiente filme, Solaris (1972), fue pronto aclamada en el Este y considerada por muchos como la respuesta soviética a la película 2001: Una odisea del espacio, del director estadounidense Stanley Kubrick, aunque Tarkovski siempre afirmó que no la había visto. En esta película, un científico es enviado a una estación espacial de un misterioso planeta para develar la extraña muerte de un doctor.


El filme no se alejaba de los tópicos de la ciencia ficción, pero sírvió de pretexto a Tarkovski para tratar los temas que le interesaban: la memoria, la culpa, la identidad, las complejas relaciones humanas.
En 1975, Tarkovski tuvo un problema con las autoridades, que por poco le costó la cárcel, a raíz de su película: El espejo, una densa y autobiográfica película con una radical e innovadora estructura narrativa, una continua dislación temporal.
Su siguiente película, de ciencia ficción, Stalker (1979), tuvo que ser filmada de nuevo, con una dramática disminución económica en la producción, después de que un accidente en el laboratorio destruyese totalmente la primera versión filmada. La cinta narra el viaje de tres hombres a través de un lugar post-apocalíptico conocido como "La Zona" donde buscan una habitación que tiene la capacidad de cumplir los más recónditos deseos de una persona. Al igual que Solaris, esta cinta parte de la ciencia ficción para alcanzar dimensiones universales en su análisis de la condición humana.
Nostalgia (1983), filmada en Italia, fue su última película realizada bajo la estricta vigilancia de la Unión Soviética, ya que poco después de su filmación Tarkovski huyó con su esposa a Suecia, cansado de las maniobras represivas de las autoridades hacia su obra cinematográfica. En la película, un poeta ruso que recorre Italia investiga las vivencias de un compositor del siglo XVI. La memoria y el deseo vuelven a ser los temas centrales de este filme.
Su última filme, Sacrificio (1986), fue filmado en Suecia con la ayuda de los colaboradores habituales del cineasta sueco Ingmar Bergman. Se trata de una crítica a la pérdida de espiritualidad en el mundo contemporáneo.


El filme ganó cuatro premios en el Festival de Cine de Cannes, un hecho sin precedentes en la historia del cine ruso. Sin embargo, en esos meses Andréi Tarkovski estaba sufriendo los estragos del cáncer y le fue imposible asistir a recoger el Premio Especial del Jurado que obtuvo esta película, y fue su hijo Andriushka quien lo recogió ante un aplauso general que se prolongó durante varios minutos.
Andréi Tarkovski, a la edad de 54 años,  murió de cáncer pulmonar el 29 de diciembre de 1986, en París. Fue enterrado en un cementerio para inmigrantes rusos en Francia en el pueblo de Sainte-Geneviève-des-Bois, en Isla de Francia.