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sábado, 11 de diciembre de 2010

TWIN PEAKS O LA PASIÓN POR EL CONTINUARÁ....


1989 fue un año que cambió el  rumbo de la televisión estadounidense, todo ello gracias a Twin Peaks, serie escrita y producida por el director David Lynch y el guionista Mark Frost.
En Twin Peaks, pueblo idílico de Norteamérica, se ha cometido un atroz crimen: la joven, bella y prometedora Laura Palmer ha sido asesinada y la policía local no logra identificar al asesino. Un excéntrico y brillante agente del FBI viaja a la localidad para descubrir que la muerte de Laura no es un típico crimen y que su asesino podría no pertenecer a este mundo. Asimismo, se percatará de que en Twin Peaks nadie es lo que aparenta.
Esta serie de tan solo treinta episodios, dividida en dos temporadas, la primera de ocho (si se toma en cuenta que el episodio piloto dura dos horas) y la segunda de veintidós, representó un cambio radical en los productos que se grababan en los estudios de televisión de su época, pues mezclaba noir, humor negro y terror de una manera sumamente hábil.
Por supuesto, Twin Peaks se convirtió en un fenómeno televisivo. Esto en parte a su hábil manejo en los guiones, ya que cada capítulo dejaba al espectador en vilo, negándose a develar los misterios e introduciendo nuevos. Porque, si bien todos los espectadores deseaban saber quién mató a Laura Palmer, lo cierto es que en el fondo todos esperábamos fervientemente la revelación de qué representaba la habitación roja a la que se accedía a través de los sueños y quién era el misterioso enano que habitaba en ella.
Otro factor del éxito de la serie reside en sus personajes: el agente Cooper (Kyle MacLachlan) es uno de los caracteres mejor perfilados de la historia de la televisión, gracias a su encanto, poder deductivo comparado sólo con el de Sherlock Holmes y excentricidad; Shelly Johnson (Mädchen Amick), increíble mujer fatal que planea matar a su violento marido; Bobby Briggs (Dana Ashbrook), el temperamental y rebelde novio de Laura Palmer, quien al mismo tiempo es amante de Shelly; Josie Packard (Joan Chen), dueña del aserradero y otra femme fatale que probablemente mandó asesinar a su marido...
Pero existen dos personajes por demás misteriosos. La misma Laura Palmer, quien escondía una doble vida, que el televidente va descubriendo con horror y morbo a la vez; y "Bob", un ser extraño, maligno, que representa una pieza clave para entender el asesinato de Laura.

El surrealismo es otro aspecto que cobra importancia en esta serie. Este elemento es característico de la obra de Lynch (Lost highway, Mulholland drive, The Inland Empire) y aquí encuentra su expresión a través de la misteriosa habitación roja, la cual parece ser sólo la antesala a un lugar mucho más misterioso.
Otro rasgo habitual en Lynch que encontramos en esta serie es el contraste entre la apariencia paradisiaca de un lugar y su oscura y perversa esencia. Ya el director lo había demostrado en Blue Velvet: únicamente hay que buscar en el sitio adecuado y veremos el rostro deforme de la comunidad. El asesinato de Laura Palmer no sólo es impactante porque era una chica demasiado joven y querida, sino porque les recuerda que el crimen no se ha erradicado del lugar. De hecho, la corrupción y el narcotráfico están muy arraigados, pero los habitantes no se dan cuenta ya que están demasiado atareados con sus dramas personales: adulterios, intentos de asesinato, prostitución. Debajo de esta comunidad "perfecta" se guardan demasiados secretos y Laura Palmer es sólo uno de ellos.
Por supuesto, la serie no es perfecta: la música es terrible, la producción es baja, hay historias de amor terriblemente cursis y con excesivo toque melodramático (la del personaje interpretado por Lara Flynn Boyle)... Pero quizás el mayor de estos problemas lo constituyan las subhistorias de poca o nula importancia que comprenden los capítulos 18 a 28. Tanto Frost como Lynch se encontraban atareados con otros proyectos, por lo que decidieron darle una resolución al crimen de Laura Palmer en el episodio diecisiete y le dejaron la batuta a otros para que continuaran con la serie. Esto fue un error: el programa se volvió tedioso e insignificante. Por suerte, sus creadores volvieron para escribir el final de una de las series más importantes de la televisión. Un final digno de su primera temporada.

domingo, 24 de octubre de 2010

LOS EXPEDIENTES X O LA SERIE REVOLUCIONARIA


Fox Mulder y Dana Scully son dos agentes del FBI encargados de resolver casos atípicos, frecuentemente relacionados con abducciones extraterrestres y fenómenos paranormales. Estos personajes representan dos puntos de vista completamente opuestos: mientras que Mulder es un creyente de que la ciencia no puede explicar todo lo que pasa en este universo, Scully sostiene que todos los sucesos "inexplicables" sí pueden encontrar respuestas lógicas dentro del saber científico.
Esta es la base de Los expedientes X (1993-2002), una serie de culto que vino a cambiar la forma de hacer televisión. Su propuesta original consistía en darle una base científica a todos los fenómenos generalmente relacionados con avistamientos de OVNIS y relatos de terror; por tanto, la función  del personaje de Scully  era volver creíble lo inverosímil. No obstante, esta propuesta realista no pareció satisfacer mucho a la audiencia de la época: el rating de la primera temporada llegó a ser ta bajo que se consideró cancelar la serie. Afortunadamente, su creador, Chris Carter, logró convencer a los ejecutivos de la Fox, quienes le permitieron grabar una segunda temporada.
Y allí comenzó todo. Sin perder el enfoque científico, Carter procuró enriquecer la incipiente mitología de la serie: si bien sabíamos que las razones de Mulder para creer se relacionaban con la posible abducción de su hermana y que había sujetos dentro deli gobierno que trataban de esconder de la opinión pública la existencia de extraterrestres, lo cierto es que el desarrollo a fondo de esta mitología comenzó en 1994, con la segunda temporada.
Hay que decir que esto también se dio casi por accidente: hacia el final de la primera temporada, la actriz Gillian Anderson anunció estar embarazada, lo que dificultaría las grabaciones del programa. Por esta razón, los escritores decidieron que Scully debía ser abducida en los primeros capítulos de la segunda temporada, limitand su participación durante la parte más notoria de su embarazo. Este secuestro se constituiría como una de las principales bases de la mitología del programa.
La afición conspiracionista del estadounidense promedio encontró eco en las propuestas de la serie: en el programa, el gobierno experimentaba con teconología alienígena, desarrollaba híbridos humano-extraterrestres, inventaba historias para mantener desinformado al público.... Todo esto envuelto en un clima de misterio que lograba mantener el interés de los televidentes, a pesar de que resultaba obvio el hecho de que, mientras más avanzaba la serie, más preguntas se generaban sin que antes se hubieran resuelto las interrogantes anteriores.
Otra razon que explica el éxito de la serie son sus peronajes: Mulder es un antihéroe, un inadaptado, objeto de la burla de sus compañeros de trabajo, incapaz de relacionarse con los demás por lo que se expresa sarcásticamente de las otras figuras de autoridad que aparecen (policías, agentes del FBI, diplomáticos, etc.), además de sus aficiones a las películas pornográficas y a dormir en un sofá en lugar de su habitación. Scully, por el contrario, es fría, objetiva, criada en un ambiente sano pero rígido. La tensión sexual que generan los dos personajes juntos generó todavía más interés en la audiencia: todos deseábamos ver a Mulder y Scully involucrados en una relación menos profesional, más íntima.
Lamentablemente, con el paso del tiempo la serie vino a menos. La falta de respuestas cansó al público, los episodios cómicos que nada contribuían al programa se multiplicaron, los episodios relacionados con la mitología cada vez eran más escasos... David Duchovny (Mulder) se cansó de su personaje y quiso probar suerte en el cine, por lo que su personaje es abducido al final de la séptima temporada. El actor tuvo algunas apariciones hacia el final de la octava y un año más tarde apareció en el último episodio.
La introducción de personajes nuevos, acompañado de la desaparición del protagonista del programa, únicamente empeoró la situación. El rating cayó durante esos últimos dos años, manteniéndose en un nivel aceptable sólo gracias a la devoción de algunos fanáticos. Finalmente, ocurrió lo inevitable: la serie llegó a su fin después de nueve temporadas, proporcionando apenas unas cuantas mediocres respuestas a sus interrogantes.
Lo cierto es que la mayor parte de dichas respuestas habían sido dadas en la temporada cinco, antes de su primera película, y no generaron gran emoción: la típica invasión extraterrestre, el grupo de humanos que pacta para mantener sus privilegios una vez que la especie entera se halle sometida, el virus alienígena, Roswell.... ideas faltas de imaginación, trlladas, simples clichés.
Un triste final para una serie que estableció nuevos parámetros en la televisión norteamericana.

viernes, 17 de septiembre de 2010

EVANGELION: ¿LA LUCHA CONTRA DIOS O CONTRA UNO MISMO?


Corre el año 2015. El adolescente Shinji Ikari regresa a la ciudad de Tokio-3 para reencontrarse con su padre después de algunos años de ausencia. Pero su arribo coincide con el de una entidad gigentesca a la que se le denomina "ángel" y que destruye todo a su paso. Pronto, Shinji se da cuenta de que su padre lo mandó llamar, no porque lo extrañara, sino porque necesitaba de alguien que pudiera pilotear a un EVA, máquina gigantes que puede combatir al ángel. Así es como comienza la lucha de Shinji contra los ángeles.
Este es el punto de arranque de la serie Neon Genesis Evangelion. A primera vista no parece muy diferente a lo que antes de ella se había realizado (piénsese en Macross o en Mazinger Z): adolescentes piloteando robots gigantes y salvando al mundo de monstruos de enormes proporciones.  No obstante, esta serie creada por Hideaki Anno después de una etapa depresiva fue un parteaguas en la historia del anime, pues en lugar de seguir la estructura preestablecida del Mecha (género que aborda robots como los antes mencionados), mezcla temáticas como religión y psicología con la ciencia ficción, dejando de lado los cánones hasta entonces establecidos y dando mayor complejidad a sus personajes.
Y es que las batallas contra los ángeles, aunque espectaculares, no representan el punto más importante de la serie. Lo realmente relevante son sus personajes: entes patéticos en busca de aceptación y amor, capaces de actos tanto nobles como ruines, con graves conflictos internos y una soledad abrumadora. Shinji, particularmente, demuestra sus continuos conflictos, ya que parece aborrecerse a sí mismo y a la humanidad y al mismo tiempo busca la aceptación de su padre para poder sentirse bien.
Por tanto, no existe un héroe; todos cargan con demasiados conflictos, casi siempre relacionados con los padres: Gendo, padre de Shinji, ha rechazado toda emoción y se ha empeñado en su trabajo contra los ángeles, pues su único deseo es volver a ver a su esposa muerta; Misato, jefa de operaciones, parece tener un complejo de Edipo muy arraigado, además de un continuo roce con Shinji que va más allá de la relación tutor-joven (de hecho, en la última película besa a Shinji en los labios antes de morir); Ritsuko, jefa del departamento de desarrollo tecnológico, descubrió que su madre era amante de Gendo Ikari y, después de la muerte de ésta, ella también se convirtió en su concubina; Asuka, piloto del Eva 02, cuya madre enloqueció después de una experiencia con el Eva, desconoció a Asuka como hija (creía que una muñeca era su verdadera hija) y se suicidó el mismo día que Asuka fue elegida como piloto; y Rei, la misteriosa piloto del Eva 00,  entidad artificial creada a partir del ADN del primer ángel (Adán) y la madre de Shinji, que parece no tener sentimientos pero que en el fondo, como todos los personajes de la serie, cuestiona constantemente sus propias motivaciones y acciones.
Otro mérito de la serie es la forma lenta en que se devela la trama. Poco a poco nos vamos enterando que la humanidad ha sufrido dos "grandes impactos": el primero, acaecido hace miles de años, representó la llegada de los dos primeros ángeles (Adán y Lilith) y la creación de la humanidad; el segundo (que acabó con la mitad de la población mundial) ocurrió en el año 2000 cuando Gendo Ikari y su equipo científico experimentaban con Adán. Y sabemos que el resto de los ángeles han venido para concretar el tercer impacto, ya que Dios se ha cansado de la humanidad y planea destruirnos.
Otros datos de especial relevancia van apareciendo: los EVAS no son robots, sino entidades biológicas creadas a partir del ADN de Adán; el misterioso accidente en el que murió la madre de Shinji se dio mientras probaban el EVA 01, el cual absorbió su alma; y el misterioso "plan de complementación humana" que encabeza Gendo busca unificar a la humanidad con Dios.
La serie consta de 26 capítulos y tres películas. Estas últimas no planeaban realizarse, pero los fans se decepcionaron con los dos últimos episodios, por lo que Anno tuvo que filmar una conclusión más comprensible para su serie.
Evangelion es uno de los pocos casos en que manga y anime son concebidos simultáneamente. Hideaki Anno planeaba lanzar la serie el 4 de octubre de 1995, por lo que recurrió a  Yoshiyuki Sadamoto para la creación del manga (el cual vio la luz un año antes que la serie). Cabe destacar las diferencias entre uno y otro, pues el manga es mucho más explicativo que el anime.
En 2007 se estrenó la primera de las cuatro películas que conforman Rebuild of Evangelion, una actualización de la obra que busca acercarse más al manga. No obstante, este "rebuild" deja de lado el aspecto psicológico para enfocarse más en la acción.
Aquí dejo mi episodio favorito, el número veinticuatro.





sábado, 14 de agosto de 2010

SIX FEET UNDER O LA VISIÓN AGRIDULCE DE LA MUERTE


Los Fisher son una familia como todas, con sus problemas y secretos. Uno de sus mayores desafíos es lidiar con la muerte... de extraños, pues manejan una funeraria en la ciudad de Los Ángeles. Hablo, por supuesto, de Six feet under, uno de las programas más extraordinarios de los últimos tiempos.
La idea de la serie es simple: mostrarnos cómo es el día a día de una familia que dirige este tipo de negocio y cómo los demás manejan el fallecimiento de alguien. En cada capítulo hay por lo menos una defunción que sirve como detonante para la trama del episodio; las acciones de la serie acostumbran llevar a los televidentes a observar cómo se hace la reconstrucción de un cadáver, cómo enfrentan los deudos la defunción de un ser amado (u odiado), además de todos los aspectos mundanos que rodean a la ceremonia luctuosa. En cada episodio, asimismo, los Fisher parecen aprender algo nuevo a través del dolor de los otros.
Las muertes que vemos en el show son variadas y muchas veces resultan irónicas, incluso crueles: tenemos a la mujer que para celebrar su "nueva vida" tras su divorcio, decide salir con sus amigas en limosina y, al asomar la cabeza por el techo del vehículo para gritar su felicidad, su rostro es arrancado por un letrero; también esta la adolescente que tras hacer una broma telefónica, ríe tanto que se cae de la cama y se rompe el cuello; también se encuentra la fanática religiosa que al ver a varias muñecas inflables flotando, cree que se trata del fin del mundo (pues las confunde con ángeles) y corre tras ellas, hasta que es atropellada.
Pero también hay muertes tristes y más comunes: el bebé que muere en su cuna; el enfermo que, tras una larga agonía, al fin perece; el anciano al que le llega su hora...
Este estudio de la muerte resulta atípico en la televisión estadounidense; de hecho, Six feet under es considerada como un parteaguas. ¿Por qué? Porque los americanos no acostumbran hablar de la muerte si no es a través de la trivialización de la misma (las decenas o hasta cientos de asesinatos que ocurren en las películas gore); la muerte les resulta una temática incómoda, es un asunto tabú. Por eso, al aparecer una serie en donde el tema principal era ella, vista a través de una perspectiva realista, tragicómica, este programa se convirtió en un clásico instantáneo.
Sin embargo, esto no es suficiente para explicar el éxito del show. Y es que gran parte del atractivo de la serie eran los Fisher, una familia dañada (y con la que resulta fácil identificarse): Nate Fisher, el hijo mayor, es un hombre de más de treinta años que años atrás huyó de su casa para no verse obligado a formar parte del negocio familiar; desde entonces ha tenido trabajos y relaciones insignificantes, convirtiéndose en un trotamundos. Pero, tras la muerte de su padre (acaecida en el episodio piloto), tendrá que quedarse en la ciudad para ayudar a su hermano con el negocio.
David Fisher (interpretado por el estupendo Michael C. Hall, quien años después encarnará al asesino de asesinos, Dexter Morgan) es el hermano que tuvo que hacerse cargo mientras Nate vivía fuera de la ciudad. Con la partida de su hermano, él se sintió en la obligación de apoyar a su padre con la funeraria. Es gay y se siente avergonzado por ello, por lo que oculta su preferencia sexual a su familia. Con la muerte de su padre y la llegada de su hermano, poco a poco comenzará a aceptarse a sí mismo.
Claire es la menor de los hijos, todavía una estudiante de Instituto. Ella se siente perdida, a pesar de sus dotes artísticas y cometerá muchas tonterías.
Finalmente, se encuentra la madre de los Fisher, Ruth, quien sostenía un romance con otro hombre antes de que su esposo muriera y que tomará importantes decisiones.
Personajes extraordinarios, llenos de defectos, entrañables; en una sola palabra: humanos. Los Fisher constituyen una de las familias de la televisión mejor logradas. Durante cinco temporadas (2001-2005) vivieron experiencias agridulces, unas veces se aproximaron al melodrama; otras a la comedia, en especial con su humor negro. Pero siempre encontraron el balance entre una y otra para poder representar a la vida... y la muerte.
Descanse en paz, Six feet under.
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martes, 27 de julio de 2010

LOS SOPRANO O LA VIDA DESPUÉS DE EL PADRINO


Tony Soprano es un hombre de mediana edad que vive en New Jersey rodeado de ciertos lujos: su casa es grande, conduce vehículos caros, mantiene a su esposa y sus dos hijos (además de algunas amantes). En pocas palabras, vive el sueño americano. Hasta que un día sufre un ataque de ansiedad y termina en el consultorio de una psiquiatra. Siendo un hombre tradicional, se niega a hablar de sus problemas y a enfrentar la conflictiva relación con su madre (quien en más de una ocasión intenta matarlo)... además, no puede hablar de su vida diaria porque es un mafioso.
Esta es la premisa inicial de una de las series que marcaron los rumbos de la televisión actual: Los Soprano. Hablamos de un programa que vino a romper los esquemas al presentar lenguaje soez, violencia gráfica y múltiples desnudos en la pantalla chica.
Los Soprano es una serie fabulosa que nos muestra otra cara de la mafia. La generación a la que pertenece Tony es la que creció viendo El padrino, deseando ser como Michael Corleone: utilizan la música de la película como tono para su celular, hacen parodias, se refieren en más de una ocasión a la película de Francis Ford Coppola, pues aspiran llegar a convertirse en personajes realmente importantes dentro de la organización criminal.
Esta aspiración se debe a que la serie nos muestra una mafia en decadencia carente del glamour o la riqueza de Michael Corleone: ellos se endeudan, pelean hasta el último centavo que pueden robar o estafar, se quedan con parte de la mercancía de los camiones que asaltan para aparentar ser más ricos de lo que realmente son. Además, viven en New Jersey, siempre a la sombra de una organización de relevancia como es la perteneciente al Estado de New York.
El show también dio origen a uno de los antihéroes más encantadores de la televisión, porque lo cierto es que la serie no hubiera obtenido el éxito deseado si Tony Soprano fuera antipático u odioso para el espectador. Pero la interpretación de James Galdonfini es extraordinaria; hace que el público ame a su personaje y desee que salga bien librado, a pesar de que se trata de un tipo machista, infiel, racista, capaz de asesinar a sangre fría a cualquiera que se interponga en su camino.
Este programa, a lo largo de sus seis temporadas (1999-2007), nos mostró una forma diferente de hacer televisión. Y abrió el camino para todos los antihéroes que han aparecido en la pantalla chica durante la última década: Gregory House, Christian Troy, Dexter Morgan, Patty Hewes...

miércoles, 7 de julio de 2010

ANGEL SANCTUARY: LA HEREJÍA ANIMADA


Setsuna Mudo es un joven estudiante japonés que guarda un terrible secreto: está enamorado de su hermana Sara; lo que él no sabe es que ella corresponde a sus sentimientos. Para colmo, gracias a unos demonios que intentan despertar su alma, descubrirá que él es la encarnación de Alexiel, el ángel orgánico, tercero en la jerarquía divina (sólo debajo de Dios y del hombre primordial, Adam Kadamon), quien se rebeló contra Dios por la crueldad con que los ángeles trataban a los caídos (demonios). Además, su hermano gemelo Rosiel, el ángel inorgánico, se encuentra en la Tierra, buscándolo.
Este es el punto de partida de Angel sanctuary (2000), uno de los anime más controversiales que he visto. Son tres OVAS que resumen los cuatro primeros tomos del manga creado por Kaori Auki. Cada una dura alrededor de treinta minutos y al final de los créditos de cada OVA se aprecia alguna escena sorpresiva que sirve como enlace con la siguiente parte. A pesar de que esta animación salió a la luz un año antes de que concluyera el manga, nunca fue intención de su creadora darle fin a la historia en anime, pues estas OVAS fungen únicamente como introducción, por lo que intencionalmente la trama queda inconclusa.
No obstante, se trata de un producto más que disfrutable en donde vemos una visión oscura de la mitología judeocristiana: los ángeles son seres despiadados e hipócritas mientras que los demonios parecen ser más nobles; Dios es visto como un tirano, lo que hace necesaria una segunda guerra de ángeles. Los temas tratados, asimismo, son incómodos: incesto, exterminio, herejía y hasta travestismo (en uno de los demonios).
Claro que el manga contiene explicaciones que no aparecen en el anime: el alma de Sara es la encarnación del gran querubín Gibril (Gabriel); Alexiel reencarna siempre en humanos de vidas miserables que tienen amores imposibles y está condenado a morir de forma violenta en cada ocasión, hasta travestismo el final de los tiempos; Kira, el mejor amigo de Setsuna y que dentro de su cuerpo habita Nanatsusaya, la espada divina de siete almas, es la encarnación del alma de Lucifer; Rosiel nació como una vieja y horrible criatura, por lo que está obsesionado con su belleza, además de que originalmente nació sin un cuerpo (de ahí que reciba el nombre de ángel inorgánico).
Aunque falten estas explicaciones (y el final de la historia, obviamente) vale la pena ver estas OVAS. Aquí les dejo la primera:





viernes, 4 de junio de 2010

DEATH NOTE O EL PASO DEL ANTIHÉROE AL VILLANO


Light Yagami, estudiante de preparatoria, es un chico ejemplar: guapo, inteligente, exitoso en todo lo que emprende. Un día encuentra un cuaderno negro que ostenta en su pasta el título "death note"; adentro, se encuentran escritas las instrucciones para utilizarlo: al escribir el nombre de una persona en él, ésta irremediablemente morirá. Escéptico en un principio, Light utilizará la libreta como un juego para pronto descubrir que la función de la death note es real.
Una semana después de haber encontrado la libreta, Light conoce al dueño original de ésta: Ryuk, un shinigami (dios de la muerte) quien, aburrido de su mundo muerto, decidió arrojar la death note al mundo de los humanos para así poder visitarlo según dictan las reglas de su especie. Ryuk, asombrado, descubre que Light ha utilizado en numerosas ocasiones la libreta para causar la muerte de peligrosos criminales. El joven revela que su plan es convertirse en el nuevo dios de un mundo sin delincuentes.
Su plan comienza a rendir frutos: la gente se da cuenta que las muertes no son al azar y algunos rinden culto a quien ellos llaman "Kira". La policía también se percata de la existencia del asesino de criminales y recurren al mejor detective del mundo (conocido sólo como L) para atraparlo. La lucha entre los 2 hombres más listos del mundo ha comenzado.
Esta es la premisa de Death note, un anime como nunca antes se había visto. En él la lucha de ingenios se hace patente en cada episodio, mostrando un guión realmente brillante a la altura del intelecto de sus dos protagonistas. Kira y L son contrarios, representan a dos fuerzas enfrentadas por su ideología, pero al mismo tiempo muy similares; de hecho, conforme avanza la serie, la relación entre los dos protagonistas parece más una amistad que una lucha. Pero Light jamás pierde de vista su objetivo y eso lo lleva a emprender todas las acciones posibles para lograr su cometido: la muerte de L y la creación de su mundo perfecto, su utopía.
Death note además se constituye como un paso adelante en cuanto a la construcción de caracteres. Si bien la figura del antihéroe (un protagonista lleno de defectos que no lucha por un ideas concreto y que más bien es un cínico sumergido en un mundo de corrupción) ya asumía el papel de protagonista desde la novela psicológica decimonónica (Crimen y castigo, por ejemplo) y llegó a su cúspide en el film noir de los años cuarenta, Light Yagami es un villano y al mismo tiempo protagonista de la serie. Él tiene un ideal (de hecho, uno muy noble) pero está completamente desvirtuado, pervertido. Su búsqueda de perfección lo ha llevado a justificar el asesinato. No sólo mata a los criminales sino a todo aquel que se propone capturarlo. Él podría sentir algún aprecio por L pero su obsesión hace que intente eliminarlo porque no quiere obstáculos en su camino.
Sin embargo, su personalidad es tan atrayente, tan magnética, que el mismo espectador se pone de su lado, no desea que lo atrapen, no importa que sea un asesino. A final de cuentas, Light hace lo que muchos desean en secreto (aunque en realidad no sean justificables sus acciones).
Aquí dejo el segundo episodio de la serie. En él, aparece por vez primera el personaje L.
o

lunes, 31 de mayo de 2010

DARIA O EL INCONFORMISMO INTELIGENTE


En 1997, MTV produjo uno de sus mejores y más atípicas animaciones: Daria. El personaje principal de la serie, una adolescente desaliñada, inexpresiva, cínica, inteligente y que constantemente desafía a la autoridad, había aparecido antes en la exitosa serie Beavis & Butthead, donde apenas se llegó a observar un poco de su sarcástica personalidad. Esto vino a cambiar con la aparición de su propio programa.
Daria Mongerdorffer representa el inconformismo inteligente y la apatía de las nuevas generaciones, además de tratarse de la única voz coherente en un mundo idiota dominado por los padres carentes de interés por sus hijos, los quarterbacks y las porristas retrasadas y los maestros amargados. Daria y su única amiga, Jane Lane, enfrentan día a día, con sorna el reto de vivir en Lawndale, un pueblo representativo de EUA, donde los inteligentes son vistos como "bichos raros" que deben ser envíados al psiquiatra mientras que los imbéciles son dignos de admiración.
La postura crítica del programa no hace concesiones. Desmenuza el complejo entramado social de los adolescentes norteamericanos y establece una analogía entre las estructuras de poder de la escuela con la forma en la que está organizado el mundo adulto: los grupos (el club de modas, el equipo de futbol americano, las porristas, la corrupta directora de la escuela) que se oponen al sentido común de Daria y todo lo que ella representa, encuentran su igual en la realidad fuera del instituto (los adultos que normalmente aparecen en el programa son también estúpidos, autoritarios y deshonestos).
Así, a lo largo de sus cinco temporadas, los televidentes aprendimos a observar el mundo a través de los ojos de su protagonista, una mirada que no es sombría sino llena de realismo. Tras su aparente desencanto, Daria es una optimista que aún cree que las cosas pueden mejorar... cuando llegue a la universidad. Ella en definitiva representa mi ideal de mujer.
Aquí dejo el episodio piloto de la serie por si alguien quiere verlo.
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miércoles, 26 de mayo de 2010

LOST O CÓMO IR DE MÁS A MENOS


Es irremediable: me había prometido no hablar de esta serie pero cedí a la tentación de finiquitar un ciclo ahora que se ha emitido el episodio final en el canal AXN. Recuerdo hace seis años cuando esta serie apareció en la televisión; en ese momento pensé: "esto es objeto de culto". Y resultó serlo: millones de espectadores observamos semana a semana las desventuras de los sobrevivientes del vuelo 815 en una isla misteriosa donde había un monstruo que derribaba árboles, osos polares corriendo en la selva y una escotilla escondida en la tierra.
La fórmula era sencilla pero eficaz: unos cuantos elementos extraños para amenizar el lugar y poner en peligro a quienes llegaron a él, servían de mera excusa para mostrarnos lo realmente interesante en Lost: sus personajes, seres humanos en toda su complejidad, llenos de virtudes y defectos, inadaptados, infelices, insatisfechos consigo mismos y con el mundo. En la isla, se nos presentaron de un modo, pero en sus vidas anteriores al accidente aéreo se dejaron ver de forma diferente, lo que en más de una ocasión sorprendió a los televidentes cuando tocó el turno de contar la historia de determinado personaje (piénsese en Michael, el afroamericano que en los primeros capítulos parecía ser un padre irresponsable, pero que en los flashbacks era un hombre deseoso de conocer y convivir con su hijo, algo que la madre siempre le negó).
Allí es donde entra en juego otro de los elementos que permitieron el éxito de Lost: su estructura. En la primera temporada cada capítulo correspondía a dos días en la vida de los personajes. Cada semana la historia seguía a uno de los sobrevivientes en el presente y en el pasado (a través de flashbacks) y se nos mostraban las decisiones que el personaje tuvo que tomar en dos diferentes épocas ante situaciones análogas. Así, acostumbrábamos ver a personas que en el pasado cometieron errores y en la isla tomaron decisiones correctas, pues la isla les enseña que sí pueden existir segundas oportunidades.
Con la segunda temporada, muchas personas se sientieron decepcionadas. Por un lado, algunos esperaban encontrar respuestas a las preguntas planteadas al principio y esto no sucedió; por otra parte, la serie se encaminó más a la ciencia ficción, lo que molestó a varios seguidores. En lo personal, debo admitir que la serie me seguía agradando a pesar de sus cambios. Por supuesto que la segunda temporada era inferior a la primera, pero mantenía un buen nivel. El problema vino con la tercera.
Para la tercera temporada, los productores alargaron la historia, haciéndola más repetitiva y proporcionando datos inútiles (¿a quién le importaba de dónde vino el tatuaje de Jack? ¿Tenían que dedicarle un episodio sólo a eso?). Ante la baja en la audiencia, los productores decidieron cuándo establecer un final y decidieron que sería en la sexta temporada. A partir de esta decisión, la tercera temporada mejoró llegando a un emocionante final de temporada en el que los televidentes nos dimos cuenta en la escena final que lo que habíamos observado durante ese doble capítulo no había sido el típico flashback que caracterizaba a la serie, sino un flashforward (un adelanto en el tiempo) que nos mostraba a algunos de los personajes fuera de la isla.
A partir de esta premisa, la cuarta temporada mejoró de forma considerable haciéndonos caer en el juego de la adivinanza: ¿qué personajes habían logrado salir de la isla y por qué otros no se marcharon? La cuarta temporada nos mostraba lo que pasaría en su último episodio y nos invitaba a verla completa para saber cómo se había llegado hasta este punto.
Para la quinta temporada, la idea principal consistía en ver qué había pasado con las personas que se quedaron en la isla y observar cómo los "seis de oceanic" (así eran conocidos los que lograron salir de la isla) regresaban a ella.
Y en la sexta temporada todo llega a un final. Los productores prometieron dar respuestas a casi todos los enigmas planteados por la serie... y lo cumplieron. La sexta temporada fue emocionante, con varias revelaciones y un manejo de un aparente flashsideway (un vistazo a una realidad alterna en la que el avión jamás se estrelló). Pero cabe preguntarse: ¿este final deja satisfechos a los seguidores? Mi respuesta en lo personal es NO. Hacia el final del quinto año se había comenzado a trabajar una mitología que en nada se parecía a lo tratado en las temporadas anteriores; dicha mitología es la que sirve de base a la sexta y última temporada de Lost. Las explicaciones que da la temporada final no parecen concordar con lo visto en las anteriores temporadas y parece que los escritores deseaban hacer encajar las piezas sueltas como fuera.
Respecto al último episodio de la serie fue lento, muy lento. Hubo pocas acciones. Algunos personajes se mostraron contradictorios sin razón (principalmente Ben). No hubo respuesta para algunos de los enigmas y, además, se generaron nuevas incógnitas que por supuesto no hallaron resolución; en el capítulo anterior se dieron algunas repuestas importantes pero en el episodio final no hubo una sola... un triste desenlace para una serie que arrancó de forma emocionante y fue cayendo poco a poco, a pesar de algunos intentos infructuosos de recuperar su lugar entre las mejores series de televisión de la última década.